La segunda ley del movimiento de Newton dice que:
El cambio de movimiento es
proporcional a la fuerza motriz impresa y ocurre según la línea recta a lo
largo de la cual aquella fuerza se imprime.
Esta ley explica qué ocurre si sobre un cuerpo en
movimiento (cuya masa no tiene por qué ser constante) actúa una fuerza neta: la
fuerza modificará el estado de movimiento, cambiando la velocidad en módulo o
dirección. En concreto, los cambios experimentados en el momento lineal de un cuerpo son proporcionales a
la fuerza motriz y se desarrollan en la dirección de esta; las fuerzas son
causas que producen aceleraciones en los cuerpos. Consecuentemente, hay
relación entre la causa y el efecto, la fuerza y la aceleración están relacionadas. Dicho sintéticamente,
la fuerza se define simplemente en función del momento en que se aplica a un
objeto, con lo que dos fuerzas serán iguales si causan la misma tasa de cambio
en el momento del objeto.
En términos matemáticos esta ley se expresa
mediante la relación:
Donde:
es el momento lineal
la fuerza total o fuerza resultante.
Suponiendo que la masa es constante y que la velocidad
es muy inferior a la velocidad de la luz la ecuación anterior se puede
reescribir de la siguiente manera:
Sabemos que P es el momento lineal, que se
puede escribir m.V donde m es la masa del cuerpo y V su velocidad.
Consideramos a la masa constante y podemos escribir
aplicando estas modificaciones a
la ecuación anterior:
La fuerza es el producto de la masa por la aceleración, que es la ecuación fundamental
de la dinámica, donde la constante de proporcionalidad, distinta para cada
cuerpo, es su masa de inercia. Veamos lo siguiente, si
despejamos m de la ecuación anterior obtenemos que m es la relación que existe
entre F y a. Es decir la relación que hay
entre la fuerza aplicada al cuerpo y la aceleración obtenida. Cuando un cuerpo
tiene una gran resistencia a cambiar su aceleración (una gran masa) se dice que
tiene mucha inercia. Es por esta razón por la que la masa se define como una
medida de la inercia del cuerpo.
Por tanto, si la fuerza resultante que actúa sobre
una partícula no es cero, esta partícula tendrá una aceleración proporcional a
la magnitud de la resultante y en dirección de ésta. La expresión anterior así
establecida es válida tanto para la mecánica clásica como para la mecánica relativista, a pesar de que la definición de momento lineal es diferente en las dos
teorías: mientras que la dinámica clásica afirma que la masa de un cuerpo es
siempre la misma, con independencia de la velocidad con la que se mueve, la
mecánica relativista establece que la masa de un cuerpo aumenta al crecer la
velocidad con la que se mueve dicho cuerpo.
De la ecuación fundamental se deriva también la
definición de la unidad de fuerza o newton (N). Si la masa y la aceleración
valen 1, la fuerza también valdrá 1; así, pues, el newton es la fuerza que
aplicada a una masa de un kilogramo le produce una aceleración de 1 m/s². Se
entiende que la aceleración y la fuerza han de tener la misma dirección y
sentido.
La importancia de esa ecuación estriba sobre todo
en que resuelve el problema de la dinámica de determinar la clase de fuerza que
se necesita para producir los diferentes tipos de movimiento: rectilíneo uniforme (m.r.u), circular uniforme (m.c.u) y uniformemente acelerado (m.r.u.a).
Si sobre el cuerpo actúan muchas fuerzas, habría
que determinar primero el vector suma de todas esas fuerzas. Por último, si se
tratase de un objeto que cayese hacia la tierra con una resistencia del aire
igual a cero, la fuerza sería su peso, que provocaría una aceleración
descendente igual a la de la gravedad.
·
Segunda ley. Sigue
siendo válida si se dice que la fuerza sobre una partícula coincide con la tasa
de cambio de su momento lineal. Sin embargo, ahora la
definición de momento lineal en la teoría newtoniana y en la teoría relativista
difieren. En la teoría newtoniana el momento lineal se define según (1a) mientras que en la teoría de la
relatividad de Einstein se define mediante (1b):


Donde m es la masa invariante de la partícula y V la velocidad de ésta medida desde
un cierto sistema inercial. Esta segunda formulación de hecho incluye
implícitamente definición (1) según la cual el momento lineal
es el producto de la masa por la velocidad. Como ese supuesto implícito no se
cumple en el marco de la teoría de la relatividad de Einstein (donde la definición es (2)), la expresión de la fuerza en
términos de la aceleración en la teoría de la relatividad toma una forma
diferente. Por ejemplo, para el movimiento rectilíneo de una partícula en un
sistema inercial se tiene que la expresión equivalente a (2a) es:
Si la
velocidad y la fuerza no son paralelas, la expresión sería la siguiente:
Nótese
que esta última ecuación implica que salvo para el movimiento rectilíneo y el circular uniforme, el vector de aceleración y el vector de fuerza no serán parelelos y
formarán un pequeño ángulo relacionado con el ángulo que formen la aceleración
y la velocidad.
10 Ejemplos del uso de la Segunda Ley de Newton:
1.
La aceleración que adquiere un cuerpo en caída
libre.
2.
La distancia y velocidad a la que se debe de
colocar un satélite para que mantenga su movimiento orbital alrededor de la
Tierra.
3.
Determinar la fuerza necesaria que debe de
aplicarse a un tren para acelerarlo a 100 Km por
hora en 10 minutos.
4.
Calcular la fuerza y el ángulo que debe de tener un
cañón para que su bala dé en un blanco.
5.
Calcular la velocidad que debe de tener un avión
para mantenerse en el aire.
6.
Determinar el movimiento de los planetas alrededor
del Sol.
7.
Determinar la fuerza que es necesario aplicar en
una pendiente, para que la velocidad de ascenso y descenso sea constante.
8.
Calcular la fuerza que debe de ejercer un soporte
sobre un objeto para evitar que se caiga.
9.
Calcular la fuerza de un cohete para ponerse en
órbita.
10.
Calcular la fuerza que debe de tener un tráiler
para mover su carga.